... que la música no es un arte ...
Decir que la música no es un arte produce mucha extrañeza y mucha incomodidad al mismo tiempo. Extrañeza, porque parece una verdadera blasfemia pronunciada contra una de las palabras, arte , más prestigiosas de toda nuestra civilización, sobre todo hoy día. Y también incomodidad, porque quizá muchos sospechaban desde hace tiempo, aunque sin atreverse a formularlo del todo y menos aún explícitamente, que algo no terminaba de encajar entre la música y esa categoría solemne bajo la que Occidente la ha ido literalmente almacenando un determinado tipo de objeto durante siglos. De hecho, la palabra arte ha ido adquiriendo, por diversas razones y de muy diversa índole, una forma de autoridad casi religiosa (otras palabras e ideas-fuerza de hoy son también "ciencia" e "historia" ). Basta pronunciarla(s) para que cualquier actividad quede inmediatamente rodeada de una aureola de legitimidad cultural, refinamiento y prestigio. Pero pr...